Armand Folch
Soy Inspector de Trabajo y Seguridad Social en activo desde el año 2016, con destino actual en la Inspección Territorial de Girona. Cursé la carrera de Derecho en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona durante los años 2004 a 2009, obteniendo la Licenciatura. Antes de finalizar mis estudios, trabajé a tiempo parcial en un despacho de abogados durante un año (2008). Allí pude observar de cerca el trabajo y las rutinas de los dos socios del despacho y a pesar de que muchos de los aspectos de la profesión me gustaron, me di cuenta de que en mi vida prefería la tranquilidad y la seguridad de un trabajo estable con un buen salario, a la expectativa de mayores ingresos, pero con un mayor nivel de estrés y de preocupación por el presente y por el futuro.
Al año siguiente conocí al que acabó siendo mi preparador, un Inspector de Tarragona que vino a dar una conferencia a mi Facultad. Fue entonces cuando tomé la decisión. Ese mismo año 2009, apenas dos semanas después de acabar la carrera, comencé a preparar las oposiciones y tras cinco años de estudio –que podrían haber sido cuatro– logré aprobar.
Formo parte de la promoción de 2014, un proceso selectivo que se convocó el año anterior. Aquella convocatoria ofertó 10 plazas, a las cuales se sumaron las 9 plazas del año 2012, en el que no se convocó ningún proceso selectivo –de ahí que hubieran podido ser cuatro años de estudio en lugar de cinco–; de modo que las 19 plazas finalmente ofertadas formaron parte de dos procesos selectivos condensados en una única convocatoria.
La perspectiva cuando empecé las oposiciones no era esa, pues el año 2009 se convocaron 35 plazas y el año anterior se habían ofertado 70 plazas. Para mi desgracia, el número siguió descendiendo los años siguientes: 29 plazas en 2010, 26 plazas en 2011 y las mencionadas 19 plazas en 2013, no convocándose el proceso selectivo el año 2012.
A partir de entonces y con excepción del año 2014, en el que se convocaron 17 plazas, la oferta ha ido en aumento: de las 35, 45, 58 y 96 plazas respectivamente los cuatro años siguientes, hasta las 146, 99 y 150 plazas los tres últimos años, respectivamente.
Es por ello que mi máxima preocupación es ofreceros un sistema que os permita formaros lo mejor posible, sin atajos, para que las incertidumbres que cubren el camino hasta el aprobado no generen mayor desgaste del necesario. Y precisamente porque la preparación de una oposición de este nivel es una montaña rusa de emociones y de sentimientos, con subidas y bajadas de ánimo, pretendo que te sientas arropado/a y acompañado/a, dentro de un sistema exigente pero flexible; un sistema que saque lo mejor de ti, pero sin agotar tu capacidad de resistencia.
Me embarco en este proyecto con mucha ilusión, porque creo que puedo aportar mucho en la formación de las futuras generaciones de Inspectores/as, y en cierto modo porque también me gustaría hacer por otros/as lo que otros hicieron por mí en su momento.
Ahora es un buen momento para preparar esta oposición y poder optar a un puesto de trabajo con una importante función social y con una gran responsabilidad, pero que también ofrece la estabilidad laboral y económica ideales para crear un proyecto de vida con tranquilidad y con seguridad.




